Usamos cookies en este sitio web para garantizar su correcto funcionamiento y mejorar la calidad de nuestros servicios. Política de cookies
Las etiquetas y la información nutricional se generan automáticamente y pueden ser inexactas. Comprueba siempre la lista completa de ingredientes antes de cocinar.
Esta receta transforma el concepto clásico de las albóndigas, utilizando pechuga de pollo molida sazonada con vino blanco, cebollín, ajo y perejil, con una deliciosa sorpresa de queso mozzarella en el centro. Doradas y llenas de sabor, estas albóndigas se acompañan con un colorido guarnición de papas, zanahorias y guisantes, creando un plato sencillo, nutritivo y delicioso. También puedes hacer versiones más pequeñas de estas albóndigas para servir como aperitivos.
¿Quieres guardar esta receta para después? ¡Te la enviamos por correo!
En un bol, mezcla la pechuga de pollo molida con el ajo, perejil, sal, cebollín, vino blanco y el huevo ligeramente batido. Mezcla todo bien y deja reposar durante 30 minutos.
Forma bolas de tamaño mediano con la mezcla de pollo, colocando un pequeño cubo de queso mozzarella en el centro de cada bola.
En un bol, bate el huevo. Coloca el pan rallado en un plato. Sumerge cada albóndiga primero en el huevo batido y luego pásala por el pan rallado para cubrirla uniformemente.
Calienta una cantidad generosa de aceite en una sartén a fuego medio. Fríe las albóndigas a fuego bajo para asegurarte de que se cocinen bien por dentro mientras obtienen un exterior dorado y crujiente. Retira y coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Pela las papas y la zanahoria, luego córtalas en cubos pequeños. Hiérvelas hasta que estén tiernas. Escurre y mezcla con los guisantes en conserva.
¿Quieres guardar esta receta para después? ¡Te la enviamos por correo!
Deja reposar la mezcla de albóndigas durante 30 minutos para que los sabores se integren.
Fríe las albóndigas a fuego bajo para que se cocinen uniformemente y queden jugosas por dentro.
Usa mozzarella fresca para un centro cremoso y lleno de sabor.
Sirve albóndigas más pequeñas como aperitivos para fiestas o reuniones.
¿Puedo hornear las albóndigas en lugar de freírlas?
Sí, puedes hornearlas a 190°C (375°F) durante unos 20-25 minutos hasta que estén doradas y bien cocidas.
¿Puedo usar otro tipo de queso?
Sí, puedes sustituir la mozzarella por cheddar, gouda o cualquier queso que se derrita bien.
¿Cómo evito que las albóndigas se deshagan?
Asegúrate de que la mezcla esté bien integrada y déjala reposar antes de darles forma. El huevo actúa como aglutinante para mantener las albóndigas juntas.
¿Puedo preparar estas albóndigas con anticipación?
Sí, puedes preparar y dar forma a las albóndigas con anticipación. Guárdalas en el refrigerador y fríelas cuando vayas a servirlas.
¿Con qué puedo acompañar estas albóndigas?
Puedes combinarlas con la guarnición sugerida de papas, zanahorias y guisantes, o servirlas con pasta, arroz o una ensalada fresca.

