Más allá del clásico paté de hígado de pollo, hoy te presentamos una opción diferente: un paté de pollo muy fácil de preparar. Perfecto para untar en tostadas o rellenar tartaletas y servir como aperitivo, este paté de pollo tiene una textura cremosa y suave, junto con un sabor exquisito. Esta receta sencilla siempre queda perfecta y es ideal para preparar durante todo el año.
Coloca todos los ingredientes, excepto el caldo de pollo, en una licuadora.
Licúa hasta obtener una pasta suave y homogénea.
Añade el caldo de pollo poco a poco, una cucharada a la vez, hasta lograr una textura cremosa y fácil de untar.
Sazona con sal y pimienta al gusto.
Cubre el paté con papel film y refrigéralo hasta que esté frío.
Asegúrate de que el pollo esté completamente cocido y cortado en cubos pequeños para facilitar el licuado.
Ajusta la cantidad de caldo de pollo poco a poco para obtener la consistencia deseada.
Para un sabor extra, puedes saltear la cebolla con una pizca de azúcar para caramelizarla ligeramente.
Sirve el paté frío para disfrutar de la mejor textura y sabor.
¿Puedo usar otro tipo de carne para este paté?
Sí, puedes sustituir el pollo por pavo o incluso cerdo, aunque el perfil de sabor será diferente.
¿Cuánto tiempo puedo guardar el paté de pollo?
Puedes guardar el paté en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3 días.
¿Puedo congelar el paté de pollo?
Sí, puedes congelarlo hasta por 1 mes. Descongélalo en el refrigerador antes de servir.
¿Con qué puedo servir el paté de pollo?
El paté de pollo combina bien con tostadas, galletas saladas o bastones de verduras frescas como apio y zanahorias.
¿Puedo hacer esta receta sin lácteos?
Puedes sustituir la nata para cocinar por una alternativa sin lácteos como crema de coco y usar mantequilla sin lácteos.
