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La receta de hoy puede parecer tradicional, pero gracias a dos ingredientes especiales, adquiere un toque gourmet. Estamos hablando de unas deliciosas albóndigas de pollo rellenas de queso. Aunque hay varios pasos para preparar tanto las albóndigas como la salsa de tomate opcional, esta receta es sencilla de hacer y combina perfectamente con arroz blanco o puré de patatas para el almuerzo. Alternativamente, como en la receta original, se pueden servir recién fritas, decoradas con...
En un bol, mezcla el pollo picado, el ajo picado, los cebollines picados, el perejil picado, la sal y el vino blanco. Mezcla todo bien y deja reposar en el refrigerador durante 30 minutos.
Toma porciones de la mezcla de pollo y dales forma de bolas. Inserta un cubo de queso mozzarella en el centro de cada bola y séllala bien, asegurando una forma redonda.
En un plato, bate el huevo. En otro plato, coloca el pan rallado. Pasa cada albóndiga primero por el huevo batido y luego cúbrela con el pan rallado.
Calienta abundante aceite de girasol en una sartén y fríe las albóndigas hasta que estén doradas. Escúrrelas sobre papel absorbente y reserva.
Pica la cebolla y los pimientos. En una cacerola, sofríelos con un poco de aceite.
Añade el tomate rallado y cocina a fuego bajo durante 10 minutos. Retira la salsa del fuego y licúala hasta obtener una textura homogénea.
Si sirves con salsa, coloca las albóndigas fritas en una olla o cazuela, añade la salsa de tomate y, si es necesario, un poco de agua o caldo de pollo. Cocina todo junto durante unos 10 minutos.
Si sirves las albóndigas solas, espolvoréalas con perejil picado después de freírlas.
Para una versión más saludable, puedes hornear las albóndigas en lugar de freírlas. Precalienta el horno a 190°C y hornéalas durante 20-25 minutos hasta que estén doradas.
Asegúrate de que los cubos de mozzarella sean lo suficientemente pequeños para caber cómodamente dentro de las albóndigas sin romper su forma.
Si la mezcla de pollo está demasiado pegajosa, humedece ligeramente tus manos antes de formar las albóndigas.
¿Puedo usar otro tipo de queso para el relleno?
Sí, puedes usar otros quesos como cheddar o gouda, pero la mozzarella es ideal por su capacidad de derretirse.
¿Puedo preparar las albóndigas con antelación?
Sí, puedes preparar las albóndigas y refrigerarlas hasta por 24 horas antes de freírlas o hornearlas.
¿Con qué puedo acompañar estas albóndigas?
Van muy bien con arroz blanco, puré de patatas o una ensalada fresca. También puedes servirlas con pasta si usas la salsa de tomate opcional.
¿Puedo congelar las albóndigas?
Sí, puedes congelar las albóndigas crudas. Colócalas en una bandeja para congelarlas individualmente y luego transfiérelas a una bolsa para congelador. Cocínalas directamente desde congeladas cuando las necesites.
¿Es necesario usar vino blanco en la receta?
No, puedes omitir el vino blanco o sustituirlo por caldo de pollo para una opción sin alcohol.

