Un plato sabroso y picante de pollo tierno cocido en una cremosa salsa de chipotle, perfecto para una comida contundente.
Lava los chiles chipotles y hiérvelos en agua durante 5 minutos. Retira y reserva.
Lava los muslos y piernas de pollo, luego colócalos en una bandeja para hornear.
Rocía con un poco de aceite y una pizca de sal.
Hornea en un horno precalentado a temperatura media (alrededor de 180°C o 350°F) durante 30 minutos o hasta que estén completamente cocidos y dorados.
En una licuadora, mezcla los chipotles hervidos, los dientes de ajo, el vinagre, el orégano, la leche, la crema para batir y el caldo de pollo. Licúa hasta obtener una mezcla suave y cremosa.
En una sartén, derrite la margarina.
Vierte la salsa licuada y cocina a fuego medio hasta que comience a hervir. Sazona con sal al gusto.
Añade las piezas de pollo asado a la salsa hirviendo y cocina todo junto durante 10 minutos más para que absorban el sabor.
Sirve el pollo caliente, cubierto con la salsa cremosa de chipotle, acompañado de tu guarnición favorita, como arroz, puré de papas o verduras al vapor.
Cuela la salsa después de licuarla para una textura más suave si es necesario.
Asa el pollo con la piel hacia arriba para que quede más crujiente y absorba mejor el sabor de la salsa.
¿Puedo usar pollo sin hueso para esta receta?
Sí, puedes usar muslos o pechugas de pollo sin hueso. Ajusta el tiempo de cocción para evitar que se sobrecocinen.
¿Puedo usar crema fresca en lugar de crema para batir?
Sí, pero la crema para batir aporta una salsa más rica y espesa. Usa crema fresca si prefieres una textura más ligera.
¿Con qué puedo acompañar este plato?
Acompaña con arroz al vapor o tortillas calientes para disfrutar de la deliciosa salsa.
¿Cómo debo almacenar las sobras?
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 3 días.
¿Puedo preparar este plato con anticipación?
Sí, se conserva bien. Puedes prepararlo con un día de anticipación y recalentar antes de servir. Los sabores se intensifican con el tiempo.
