Deliciosas rosquillas caseras que son suaves y esponjosas, perfectas para un antojo dulce.
Rompe los huevos y separa las yemas de las claras.
Tamiza 3 tazas de harina en un bol.
Añade la levadura y la sal a la harina. Ajusta el azúcar al gusto.
Mezcla los ingredientes secos y añade la leche o agua tibia y los huevos.
Mezcla bien hasta formar una masa. Cubre y deja reposar durante una hora.
Extiende la masa y utiliza un cortador de rosquillas o un vaso y una tapa de botella para dar forma a las rosquillas.
Deja que las rosquillas formadas reposen durante otros 30 minutos.
Fríe las rosquillas hasta que estén doradas.
Asegúrate de que la leche o el agua estén tibias, no calientes, para activar correctamente la levadura.
Si no tienes un cortador de rosquillas, un vaso y una tapa de botella funcionan bien para dar forma a las rosquillas.
¿Puedo usar agua en lugar de leche?
Sí, puedes usar agua tibia en lugar de leche para una opción sin lácteos.
¿Cómo sé cuándo las rosquillas están listas al freírlas?
Las rosquillas están listas cuando están doradas por ambos lados.
¿Puedo añadir sabores a la masa?
Sí, puedes añadir extracto de vainilla o canela para dar más sabor.
¿Cómo debo almacenar las rosquillas sobrantes?
Guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente por hasta dos días.
¿Puedo hornear estas rosquillas en lugar de freírlas?
Sí, puedes hornearlas a 190°C (375°F) durante aproximadamente 10-12 minutos.
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