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Hay ciertas recetas que trascienden el tiempo y las tendencias: una de ellas es el pudín de pan tradicional de la abuela. Si alguna vez has estado en una mesa familiar y has olido el dulce y cálido aroma de un pudín de pan recién horneado, sabes exactamente a qué sabe el confort. Esta receta clásica de pudín de pan ha pasado de generación en generación, hecha con ingredientes simples y horneada a la perfección...
Precalienta tu horno a 175°C (350°F) para preparar este delicioso pudín de pan casero.
Combina el pan y las pasas: toma aproximadamente 6 tazas de pan blanco en cubos y mézclalo con un puñado de pasas (opcional, si deseas el toque tradicional). Esta mezcla forma la base sustanciosa de tu pudín.
Calienta la leche y la mantequilla: en una cacerola, calienta suavemente 2 tazas de leche y 2 cucharadas de mantequilla a fuego medio hasta que la mantequilla se derrita por completo. Esta mezcla caliente permite que el pan absorba la humedad y realza el sabor.
Remoja la mezcla de pan: vierte la leche y mantequilla calientes sobre el pan y las pasas. Deja que todo se remoje durante unos 10 minutos, permitiendo que el pan absorba el líquido cremoso y se ablande, un paso clave para lograr la textura clásica del pudín de pan.
Bate el azúcar y los huevos: en un tazón aparte, bate 3/4 de taza de azúcar y 3 huevos grandes hasta que la mezcla esté suave y ligeramente espumosa. Esta mezcla de flan unirá el pudín y añadirá dulzura.
Combina el flan y el pan: vierte la mezcla de huevos y azúcar uniformemente sobre el pan remojado. Mezcla todo suavemente hasta que esté bien combinado, asegurándote de que cada bocado sea sabroso y húmedo.
Transfiere a un molde para hornear: engrasa ligeramente un molde de 23x33 cm (9x13 pulgadas), luego vierte la mezcla de pudín de pan en él. Extiéndelo uniformemente para un horneado consistente.
Hornea hasta que esté dorado y firme: coloca el molde en tu horno precalentado y hornea durante unos 45 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y el pudín esté completamente firme. Un palillo o cuchillo insertado en el centro debe salir sin masa húmeda.
Para un sabor más rico, usa leche entera.
Sírvelo caliente con una bola de helado de vainilla o un chorrito de salsa de vainilla.
El brioche, challah o un pan blanco grueso funcionan bien para este plato porque ayudan a que el pudín no quede empapado.
Una vez listo, deja reposar el pudín durante 15–20 minutos antes de servirlo. Esto permite que el flan se solidifique y mejora el sabor general.
Siempre añade un poco de salsa de vainilla. Todos los sabores se unen al final con este dulce y sedoso toque final.
¿Cuánto tiempo se hornea el pudín de pan?
Hornea el pudín de pan a 175°C (350°F) durante aproximadamente 45 a 55 minutos. El tiempo de horneado puede variar ligeramente según tu horno, la profundidad del molde y la cantidad de humedad en la mezcla. Sabrás que está listo cuando la parte superior esté dorada y ligeramente crujiente, mientras que el centro esté firme pero aún suave. Inserta un cuchillo o palillo en el centro: si sale mayormente limpio con solo un poco de humedad (no masa cruda), tu pudín está perfectamente horneado. Consejo: Si la parte superior comienza a dorarse demasiado rápido antes de que el centro esté firme, cubre el molde ligeramente con papel aluminio durante los últimos 15–20 minutos de horneado.
¿Cuáles son los ingredientes del pudín de pan?
Los ingredientes básicos para una receta clásica de pudín de pan son simples y generalmente ya están en tu cocina: Pan – Pan blanco ligeramente duro, pan francés o incluso challah funcionan maravillosamente. Leche o leche de almendra – La leche entera es común, pero la leche de almendra puede usarse para una versión sin lácteos. Huevos – Esenciales para crear la textura de flan. Azúcar – Generalmente granulada, pero el azúcar moreno también funciona. Extracto de vainilla – Aporta calidez y profundidad. Las especias tradicionales incluyen canela y nuez moscada, que añaden calidez y profundidad al pudín. Opcionales comunes incluyen pasas, nueces picadas, chispas de chocolate o fruta fresca para añadir textura y sabor. Estos ingredientes se combinan para crear un postre reconfortante, húmedo y a la vez rústico y rico.
¿Se come el pudín de pan caliente o frío?
Caliente es la forma tradicional de disfrutar el pudín de pan. Recién salido del horno, el flan es sedoso y la parte superior tiene un ligero crujido. Combina maravillosamente con helado de vainilla, crema batida o un chorrito de salsa de caramelo o vainilla. Sin embargo, las sobras pueden comerse frías o recalentadas. A algunas personas incluso les gusta más la textura y el sabor después de haber estado refrigerado toda la noche. Para recalentarlo, usa el horno o el microondas y añade un chorrito de leche para evitar que se seque.
¿Puedo prepararlo con anticipación y congelarlo?
Sí, el pudín de pan es un excelente postre para preparar con anticipación. Una vez horneado, déjalo enfriar completamente y luego:
Cuando estés listo para servirlo, descongélalo en el refrigerador durante la noche y recaliéntalo en un horno a 150°C (300°F) hasta que esté caliente. Cúbrelo con papel aluminio durante el recalentamiento para mantener la humedad.
¿Puedo hacer una versión sin lácteos?
¡Por supuesto! Para hacer un pudín de pan sin lácteos, sustituye la leche regular por leche de almendra, avena o cualquier leche vegetal. Omite la crema si la receta la incluye, y si deseas añadir riqueza, una cucharada de crema de coco o mantequilla vegana puede ayudar. Seguirás obteniendo un resultado cremoso y delicioso, con todos los sabores nostálgicos, pero sin lácteos.
El pudín de pan es más que un postre: es un recordatorio reconfortante de hogar, familia y tradición. Ya sea que prepares el clásico pudín de pan de la abuela, omitas las pasas, uses leche de almendra o pruebes con pan challah, esta receta seguramente traerá calidez y alegría a tu mesa.
Ahora que sabes cómo hacer pudín de pan desde cero, es hora de hornear tu propia tanda. Sírvelo caliente, compártelo generosamente y disfruta cada delicioso bocado.

