Este pastel de sardinas es sustancioso y lleno de sabor, perfecto como aperitivo o plato principal. Hecho con puré de papas y sardinas, es una receta increíblemente sencilla, ideal para los días de verano. Prepáralo con anticipación y guárdalo en el refrigerador por un par de días, gracias a su método de cocción al baño maría. ¡Sorprende a tu familia en el almuerzo o la cena con este delicioso plato!
Pela las papas, córtalas en cuartos y hiérvelas hasta que estén tiernas.
Haz puré las papas hervidas y añade las yemas de huevo, la mantequilla y la leche.
Mezcla bien y sazona con sal y pimienta al gusto.
Desmenuza las sardinas con un tenedor y mézclalas con el puré de papas.
Engrasa un molde grande para pastel (o dos moldes medianos) con mantequilla y espolvorea con pan rallado.
Vierte la mezcla en el molde preparado y cocina al baño maría en un horno precalentado a 180°C (350°F) durante 30 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
Saca del horno, deja enfriar y guarda en el refrigerador.
Asegúrate de que las papas estén hervidas hasta que estén tiernas para obtener un puré suave.
Engrasa bien el molde para evitar que se pegue.
Sirve el pastel frío o a temperatura ambiente para disfrutar de su mejor sabor.
Usa sardinas frescas para un sabor más intenso si están disponibles.
Aliña la rúcula con aceite de oliva y condimentos justo antes de servir para mantenerla fresca.
¿Puedo usar sardinas frescas en lugar de enlatadas?
Sí, puedes usar sardinas frescas. Cocínalas primero y desmenúzalas antes de añadirlas al puré de papas.
¿Cuánto tiempo puedo guardar el pastel de sardinas en el refrigerador?
El pastel de sardinas se puede guardar en el refrigerador hasta por 2 días.
¿Puedo congelar el pastel de sardinas?
Sí, puedes congelarlo. Envuélvelo bien en plástico y guárdalo en un recipiente hermético hasta por 1 mes.
¿Con qué puedo servir el pastel de sardinas?
Sírvelo con tomates cherry, huevo duro picado y hojas frescas de rúcula para un plato completo.
¿Puedo hacer esta receta sin lácteos?
Sí, sustituye la mantequilla y la leche por alternativas sin lácteos como mantequilla vegetal y leche de almendra.
