¡Sí! Como estás leyendo, no solo las famosas berenjenas pueden prepararse al estilo Parmigiana; hay otros ingredientes que son perfectos para este tipo de preparación. Por eso hoy te traemos una receta deliciosa y reconfortante de “Muslos de pollo a la Parmigiana”. Este plato es sencillo de hacer y absolutamente irresistible. Los muslos de pollo a la Parmigiana se pueden servir con puré de papas o una ensalada simple de lechuga y tomate. También puedes...
Retira los huesos de los muslos de pollo y sazónalos con jugo de limón, sal y pimienta.
En un plato, bate los huevos, y en otro, mezcla el pan rallado con el queso rallado.
Pasa cada pieza de pollo primero por el huevo batido y luego cúbrela con la mezcla de pan rallado.
Coloca las piezas de pollo empanadas en una fuente para horno engrasada con un poco de aceite.
Hornea en un horno precalentado a 180°C (350°F) durante unos 30 a 40 minutos.
Una vez que el pollo esté cocido, cubre cada pieza con salsa de tomate y mozzarella rallada.
Gratina o hornea hasta que el queso se derrita y esté dorado.
Para un empanado más crujiente, puedes pasar el pollo dos veces por la mezcla de huevo y pan rallado.
Si prefieres, puedes usar pechugas de pollo en lugar de muslos para una opción más magra.
Acompaña con puré de papas o una ensalada verde fresca para una comida completa.
¿Puedo usar pechugas de pollo en lugar de muslos?
Sí, puedes usar pechugas de pollo. La salsa y la mozzarella mantendrán la carne jugosa y evitarán que se seque al hornearse.
¿Con qué puedo servir los muslos de pollo a la Parmigiana?
Puedes servirlos con puré de papas o una ensalada simple de lechuga y tomate.
¿Puedo preparar esta receta con anticipación?
Sí, puedes preparar el pollo empanado con anticipación y refrigerarlo. Hornea y añade la cobertura justo antes de servir.
¿Puedo usar otro tipo de queso?
Sí, puedes sustituir la mozzarella por provolone o parmesano para un sabor diferente.
¿Cómo puedo asegurarme de que el pollo quede crujiente?
Asegúrate de hornear el pollo en una fuente engrasada y evita sobrecargar las piezas para mantener la textura crujiente.
