
Un fudge de chocolate blanco rico y cremoso, perfecto como postre o para disfrutar como un dulce.
En una olla, mezcla la glucosa líquida, el azúcar glas y la nata.
Lleva la mezcla a 113 grados Celsius.
Usa un termómetro para caramelos para asegurarte de que la mezcla alcance la temperatura correcta.
Remueve continuamente para evitar que la mezcla se queme.
¿Cómo hago fudge de chocolate blanco paso a paso?
Para hacer fudge de chocolate blanco, comienza mezclando 750 g de azúcar glas, 225 mL de glucosa líquida y 420 mL de nata en una olla. Calienta la mezcla hasta que alcance 113 grados Celsius. Una vez que esté a temperatura, retírala del fuego y añade 500 g de chocolate blanco y 115 g de mantequilla sin sal, removiendo hasta que quede suave. Vierte la mezcla en un molde forrado y deja que se enfríe antes de cortarlo en cuadrados.
¿El fudge de chocolate blanco es apto para una dieta sin gluten?
Sí, el fudge de chocolate blanco es naturalmente sin gluten, ya que no contiene trigo ni ingredientes con gluten. Sin embargo, siempre revisa las etiquetas de tus ingredientes, especialmente el chocolate blanco, para asegurarte de que estén certificados como libres de gluten si estás cocinando para alguien con intolerancia al gluten.
¿Qué puedo usar como sustituto de la glucosa líquida en el fudge de chocolate blanco?
Si no tienes glucosa líquida, puedes sustituirla por jarabe de maíz o miel. Ambas alternativas ayudarán a lograr una textura y dulzura similares en tu fudge de chocolate blanco. Solo ten en cuenta que el sabor puede variar ligeramente.
¿Cómo debo almacenar el fudge de chocolate blanco casero?
Para almacenar el fudge de chocolate blanco casero, colócalo en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante hasta dos semanas. Si deseas conservarlo por más tiempo, puedes refrigerarlo hasta un mes. Solo asegúrate de dejarlo a temperatura ambiente antes de servirlo para obtener la mejor textura.
¿Con qué puedo acompañar el fudge de chocolate blanco?
El fudge de chocolate blanco combina maravillosamente con una variedad de sabores. Puedes servirlo junto a frutas frescas, como fresas o frambuesas, para un contraste afrutado. También puedes disfrutarlo con una taza de café o té, o incluso rociarlo con salsa de caramelo o chocolate para un toque extra indulgente.

With 18 years of culinary experience and education, let me share with you the flavours of my own recipes and childhood.
