La leche nevada es un postre tradicional en muchos países de América Latina, con suaves islas de merengue flotando en leche dulce y tibia, a menudo delicadamente aromatizada con vainilla y canela.
Separa las claras de las yemas. Reserva ambas.
En un bol limpio, bate las claras hasta que formen picos firmes para hacer el merengue.
En una cacerola, calienta la leche con la cáscara de naranja o limón.
Cuando la leche comience a hervir, coloca suavemente cucharadas de merengue y cocina por unos segundos hasta que estén firmes.
Retira el merengue cocido con una espumadera y colócalo en un plato. Reserva.
En otra cacerola, bate las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea.
Añade gradualmente la fécula de maíz, mezclando bien para evitar grumos.
Retira la cáscara cítrica de la leche caliente.
Vierte lentamente la leche en la mezcla de yemas en un hilo fino mientras bates constantemente.
Regresa a fuego bajo y continúa revolviendo hasta que la mezcla espese y la fécula esté completamente cocida.
Sirve la crema espesa en pequeños boles o copas de compota.
Coloca una porción de merengue cocido encima de cada uno antes de servir.
Usa huevos frescos para obtener la mejor textura del merengue.
Sirve frío para un final refrescante o tibio para un postre reconfortante.
Bate continuamente al combinar la leche caliente con las yemas para evitar que se corten.
¿Cómo debo almacenar la leche nevada?
La leche nevada puede refrigerarse hasta por 2 días en un recipiente hermético. Bate la leche para recombinar antes de servir.
¿Puedo usar otro tipo de leche?
Sí, puedes usar leche de coco para darle un toque tropical.
¿Con qué puedo decorar la leche nevada?
Decora con una pizca de canela molida o virutas de chocolate para un toque más indulgente.
¿Hay alguna forma de añadir más sabor?
Prueba añadiendo una estrella de anís a la leche para un perfil de sabor diferente.
¿Cuál es la mejor forma de servir la leche nevada?
Se puede servir fría o tibia, según tu preferencia.
