Esta receta trae recuerdos de la cocina de mi abuela, donde el aroma de los guisantes fritos llenaba el aire. Es un plato sencillo pero lleno de sabor que combina el gusto terroso de los guisantes con el crujiente de la fritura. Perfecto como aperitivo o acompañamiento, estas tortitas son un deleite para cualquier ocasión.
Remoja los guisantes en agua durante toda la noche. Al día siguiente, una vez que estén blandos, enjuágalos y escúrrelos. Frótalos bien con las manos para quitarles las pieles.
Usa una licuadora para hacer puré los guisantes hasta que se forme una pasta espesa. Mezcla la pasta con la cebolla picada, la sal y la pimienta. Forma las tortitas.
Calienta aceite en una sartén. Añade la mezcla de guisantes y fríela. Una vez que esté ligeramente dorada, retírala y colócala sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Antes de servir, espolvorea un poco de pimienta por encima.
Asegúrate de remojar bien los guisantes durante toda la noche para que sea más fácil hacer puré y quitarles las pieles.
Usa una sartén antiadherente para evitar que la mezcla de guisantes se pegue.
Ajusta el condimento a tu gusto añadiendo más sal o pimienta si lo prefieres.
¿Puedo usar guisantes congelados en lugar de guisantes secos?
No se recomienda usar guisantes congelados para esta receta, ya que no lograrán la misma textura y consistencia que los guisantes secos.
¿Cómo puedo hacer esta receta más saludable?
Puedes hornear las tortitas en lugar de freírlas para reducir el contenido de aceite.
¿Puedo añadir otras especias a la mezcla?
Sí, puedes experimentar con especias como comino o pimentón para realzar el sabor.
¿Cómo guardo las tortitas sobrantes?
Guárdalas en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 3 días. Caliéntalas en una sartén o en el horno antes de servir.
¿Con qué puedo acompañar estas tortitas?
Estas tortitas van muy bien con un dip de yogur o una ensalada fresca.
