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La masa filo, derivada de la palabra griega 'phyllo' que significa 'hoja', es una masa delicada y versátil utilizada en las cocinas de Oriente Medio y los Balcanes. Aunque requiere tiempo y esfuerzo, dominar esta receta es increíblemente gratificante. A diferencia de las versiones industriales, la masa filo casera ofrece una satisfacción y calidad incomparables. Esta masa es esencial para platos como el baklava y los briwats, y se elabora solo con harina, sal, agua...
Tamiza la harina y la sal en un bol y mézclalas.
En un recipiente aparte, combina el vinagre con media taza de agua tibia. Añade esta mezcla gradualmente a la harina mientras remueves con una cuchara para formar la masa.
Cuando la mezcla comience a unirse, pásala a una superficie de trabajo y amásala a mano. Usa un pulverizador con el resto del agua tibia para añadir humedad según sea necesario. Continúa amasando y pulverizando hasta obtener una masa suave que no se pegue a las manos.
Levanta la masa unos 30 cm de la superficie de trabajo y golpéala contra la mesa unas 10 veces. Amasa brevemente y repite este proceso 9 veces más. La masa estará lista cuando al presionarla con un dedo quede una marca.
Envuelve la masa en plástico de cocina. Colócala sobre una tabla de cortar y cúbrela con una olla de hierro fundido precalentada boca abajo. Deja reposar la masa durante 30 minutos.
Corta la masa en cuatro porciones iguales y forma una bola pequeña con cada una. Cubre las bolas con plástico de cocina.
Con un rodillo de madera, extiende cada bola hasta formar un disco delgado, de aproximadamente 1 mm de grosor. Espolvorea la masa con maicena mientras la extiendes para evitar que se pegue. Coloca los discos en una bandeja, cúbrelos con plástico de cocina y luego con la olla precalentada. Deja reposar la masa durante 1 hora.
Después del reposo, estira cada disco desde el centro hacia afuera. Coloca la masa estirada sobre una superficie espolvoreada con maicena y termina de estirar los bordes hasta que las láminas sean tan delgadas como papel.
Usa un pulverizador para añadir agua gradualmente mientras amasas y lograr la consistencia perfecta de la masa.
Espolvorea la masa con maicena mientras la extiendes y estiras para evitar que se pegue.
Dejar reposar la masa bajo una olla precalentada ayuda a mantener su elasticidad y facilita el estirado.
Guarda la masa en un recipiente hermético con maicena entre las capas para mantenerla fresca hasta tres días.
¿Puedo usar esta masa inmediatamente después de hacerla?
No, la masa necesita reposar al menos 30 minutos para desarrollar elasticidad y facilitar el estirado.
¿Qué tan delgada debe ser la masa filo?
La masa debe estirarse hasta que sea tan delgada como el papel y casi transparente.
¿Puedo congelar la masa filo?
Sí, puedes congelar la masa filo. Coloca las láminas con maicena entre ellas, guárdalas en un recipiente hermético y congélalas hasta por tres meses.
¿Qué platos puedo hacer con masa filo?
La masa filo es versátil y se puede usar para postres como baklava o platos salados como spanakopita y briwats.
¿Cuál es la diferencia entre la masa filo y la masa para strudel?
La masa filo contiene solo harina, sal, agua y vinagre, mientras que la masa para strudel incluye grasa y huevos, lo que la hace más pegajosa.

