Este plato indulgente presenta papas fritas crujientes cubiertas con queso cheddar derretido y tocino sabroso, perfecto como aperitivo o acompañamiento.
Precalienta el horno a 200°C (392°F).
Lava y pela las papas. Córtalas en tiras finas para que parezcan papas fritas.
En una sartén a fuego medio, cocina el tocino hasta que esté crujiente. Una vez listo, retíralo y déjalo enfriar sobre papel absorbente. Cuando esté frío, desmenuza el tocino en trozos pequeños.
En una sartén grande, calienta una cantidad generosa de aceite de oliva. Añade las tiras de papa y fríelas hasta que estén doradas y crujientes. Retira del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
En la misma sartén, añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté translúcida.
En una fuente para hornear, coloca una capa de papas fritas, luego añade la cebolla sofrita, el tocino desmenuzado y finalmente el queso cheddar.
Coloca la fuente en el horno precalentado y hornea durante unos 5-7 minutos o hasta que el queso esté completamente derretido y burbujeante.
Para un sabor extra, puedes añadir hierbas frescas picadas como perejil o cebollín como decoración justo antes de servir.
Si prefieres, puedes usar papas fritas congeladas precocidas para ahorrar tiempo.
¿Puedo usar otro tipo de queso?
Sí, puedes sustituir el cheddar por otro queso como mozzarella o pepper jack para un sabor diferente.
¿Cómo puedo hacer este plato más picante?
Añade jalapeños para darle un toque picante.
¿Puedo preparar este plato con anticipación?
Estas papas fritas se disfrutan mejor recién hechas. Si es necesario, guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 2 días y recalienta en el horno para mantener la textura crujiente.
¿Con qué puedo servir estas papas fritas?
Sírvelas calientes como aperitivo en una reunión o como una deliciosa guarnición para tu hamburguesa o bistec.
¿Puedo usar papas fritas congeladas?
Sí, usar papas fritas congeladas precocidas puede ahorrar tiempo y aún así ofrecer un resultado delicioso.
